El gobierno argentino liderado por Javier Milei fue claro desde un primer momento. Los principales aliados internacionales son Estados Unidos e Israel, país que tiene todo el derecho a defenderse de la barbarie que promueve su desaparición. En Argentina, como en el resto del mundo, el antisemitismo es una realidad de todos los días. Lo que queda claro es que, dentro de la gestión del gobierno actual, no hay ningún espacio para estas manifestaciones.
Luego que un usuario en las redes sociales difundiera que un funcionario diplomático argentino, quien presta servicio en la República Árabe Siria, dejara un insólito «me gusta» en Instagram, el canciller Pablo Quirno actuó con rapidez y lo removió de su cargo inmediatamente.
«Hace minutos di la instrucción para iniciar acciones sumariales al Secretario Alejandro Calloni de la Cancillería», confirmó esta tarde Quirno. También dispuso «de inmediato» el traslado del funcionario a la Argentina. Aunque se trató de una simple manifestación más de las que se hacen en redes, la actitud de Calloni fue absolutamente deplorable e incompatible con un puesto diplomático argentino. Mucho menos dentro de una gestión de la clara orientación de la actual.
La imagen que el ahora exfuncionario había festejado era una de las bromas más reiteradas dentro de mundillo político. Alguien plantea un comentario banal e inocente y otro responde con algo más politizado. En este caso, la frase disparadora era que alguien había pedido un iPhone para las fiestas. Lo que continuó fue la leyenda que otro pidió «fuegos artificiales para Israel», cuando en la imagen se veía uno de los tantos ataques con misiles que sufre la nación judía. Banalizar, celebrar y bromear con los ataques terroristas que dejan víctimas civiles inocentes es absolutamente inaceptable. No se trata de una simple opinión política sujeta a la diversidad del debate, sino la celebración del terrorismo y la muerte de personas inocentes. Calloni reaccionó como muchos antisemitas que llaman a atacar a Israel, pero, a él le terminó costando el puesto.

