Mira, hay que sacarse el sombrero ante el Gobierno de Córdoba: finalmente han resuelto el dilema de la productividad nacional con una jugada maestra de ingeniería social. Mientras el resto del mundo desarrollado se rompe la cabeza viendo cómo la Inteligencia Artificial les va a robar hasta los suspiros, en el Panal —probablemente entre sorbo y sorbo de un brebaje oscuro— decidieron que la respuesta no es el Deep conocimiento, sino el Deep Cuartetismo.
Es una estrategia brillante para el subdesarrollo sustentable: ¿Para qué vamos a estresar a los pibes con la arquitectura de microprocesadores o el procesamiento de lenguaje natural, si el único lenguaje natural que importa en la Docta es el que termina en «i» y lleva un «culiau» de sufijo? La idea es fantástica: si no podes arreglar las escuelas que se caen a pedazos, convertí el derrumbe en una percusión rítmica. Si no podes garantizar conectividad para programar en la nube, enseñales a los chicos a vivir en la nube de un baile de la Sociedad Belgrano.
La inclusión del cuarteto en la currícula es el reconocimiento oficial de que ya nos rendimos. Es decirle al pibe: «Mira, estudiar física cuántica es un embole y acá no hay laboratorios, pero toma este fernet y estudia cuarteto, mientras esperas el subsidio». Es populismo rítmico de alta gama. El gobierno cordobés ha descubierto que es mucho más barato repartir partituras de Rodrigo que actualizar las salas de computación con placas de video que no sean de la era del bronce.
Al final, la «Córdoba Innovadora» resultó ser una orquesta que toca mientras el barco se hunde, pero con la ventaja de que, si te quejas, te dicen que estás atentando contra la identidad cultural. Un genio el Schiaretti o el Llaryora de turno: si la IA nos va a dejar sin laburo, que al menos nos encuentre con la cadera floja y el título de «Licenciado en Tunga-Tunga» bajo el brazo, porque para programar un brazo robótico necesitas electricidad, pero para cantar «La Mano de Dios» solo necesitas una garganta con arena y un Estado que prefiera el circo antes que el silicio.

