La agenda judicial de San Juan del 19 de diciembre parecía un menú con plato principal y postre judicial: dos causas por delitos contra la integridad sexual, resueltas en la misma jornada… pero con resultados tan distintos que dan para debate, editorial y meme judicial.
🔹 Caso A: Investigación en hit and run (versión judicial)
Un hombre de 35 años terminó “de regreso a casa” —pero con guardapolvos judicial— gracias a una prisión domiciliaria por un mes mientras se investiga si hubo o no abuso sexual con acceso carnal. La denuncia cuenta que, tras una reunión con alcohol incluida, la joven víctima de 25 años despertó desnuda y al lado del acusado, forcejeó y logró pedir auxilio a la Policía.
¿Lo más curioso? El acusado admitió el hecho… pero aseguró que todo fue “consentido”. La fiscalía pidió detención tradicional —en comisaría o penal— pero el juez optó por la casa y la luz de la sala de estar por un mes. Un mes, sí: suficiente para revisar pruebas, tomar testimonios… y ver una novela.
Si un escritor tuviera que titular esta historia:
“Consensuado en la noche, domiciliario en la mañana”.
🔸 Caso B: Familial-touch legal
En el otro extremo de la misma jornada, la Justicia dictó sentencia firme por abuso sexual simple en contexto familiar. La causa tiene como protagonista a un familiar que aprovechó una reunión navideña del 25 de diciembre de 2024 para hacer tocamientos indebidos a una menor de edad.
Aquí el resultado fue más tradicional: 7 meses de prisión efectiva, unificación con otra pena condicional anterior y… reincidencia declarada por el juez.
¿Y qué aprendemos de todo esto?
Cuando un imputado reconoce parte del hecho, no siempre termina en una celda común de inmediato… pero cuando hay acuerdo y juicio abreviado, la sentencia cae sin beneficios.
El debate público continúa: ¿es la prisión domiciliaria una solución razonable durante la investigación, o un paso inevitable hacia la laxitud judicial? 🤨

