El empresario de la construcción José Ureña fue víctima de un violento ataque armado en inmediaciones de Ruta 40 y calle Oro, en el departamento de Chimbas. El hecho se registró cuando, en compañía de su hija de 25 años, se detuvo como lo hace habitualmente en una verdulería de la zona. Allí, en cuestión de segundos, se produjo un intento de robo que culminó con una herida de bala en uno de sus brazos. La lesión, si bien no comprometió su vida, dejó en evidencia el nivel de peligrosidad del ataque. “Pudo haber sido mucho peor”, reconoció el propio Ureña.
El empresario relató con precisión el desarrollo del episodio. Explicó que, tras su jornada laboral, se dirigió a realizar una compra cotidiana cuando fue sorprendido por dos sujetos a bordo de una motocicleta. Uno de ellos permaneció en el rodado, en actitud de vigilancia, mientras el otro descendió y se abalanzó directamente sobre la joven que se encontraba en el interior del vehículo. “Todo ocurrió sin margen de reacción; nos abordaron de manera abrupta y silenciosa”, afirmó.
De acuerdo con su testimonio, la hija del empresario llegó a sujetar al atacante del pañuelo que cubría su rostro. En ese momento, en un gesto de intimidación inmediata, el delincuente efectuó un disparo hacia el piso. El empresario intervino para que la joven liberara al agresor, pero la tensión escaló con rapidez. Ureña descendió del automóvil con la intención de neutralizar al sujeto, sin prever la respuesta que este tendría.
La víctima detalló que su hija creyó en un primer momento que el arma no era real, lo que explica su impulso inicial de enfrentarlo. En el forcejeo, ambos cayeron al pavimento y, ya incorporado, el atacante gatilló en reiteradas oportunidades. “Realizó cuatro disparos; sólo uno se concretó. Fue un disparo que atravesó mi brazo y que, de haber impactado en otra zona, hoy estaríamos hablando de un desenlace distinto”, describió con sobriedad.
Tras la agresión, los asaltantes emprendieron la huida. Ureña fue asistido por la herida sufrida y se recupera favorablemente. La investigación quedó a cargo de la Policía de Chimbas y de la Justicia provincial, que trabajan en la identificación y captura de los responsables.

