La ministra de Educación de San Juan, Silvia Fuentes, anunció —con la serenidad de quien sabe que está diciendo algo que jamás se cumplió en la historia de Cuyo— que el objetivo es arrancar las clases a principios de marzo para garantizar los famosos 190 días de clase. Sí, esos mismos días que cada año se evaporan entre feriados, “jornadas institucionales” y ventiladores rotos.
“Tenemos que cumplirlo todos los ministros de la Argentina”, dijo Fuentes, con un tono que mezclaba convicción, nostalgia y un poquito de resignación administrada. Recordó que esto se decidió hace años en el Consejo Federal de Educación, donde siempre se pacta todo… y después cada provincia hace lo que puede, lo que quiere o lo que el clima le permita.
Porque claro, Cuyo siempre tiene “observaciones climáticas”: hace calor, hace frío, hace viento, hace Zonda, hace todo. Menos clima para dar clases. Pero tranquilos: los supervisores están ahí, vigilando que se cumpla el calendario… como quien vigila que el perro no se suba al sillón mientras el perro duerme en el sillón.
Fuentes detalló además las fechas del cierre escolar: hasta el 19 de diciembre hay clases, sobre todo para los de secundaria, porque primaria se baja antes, no vaya a ser cosa que un alumno de 7 años sufra un día más de aula sin necesidad. Después, docentes de licencia desde el 28 de diciembre, y vuelta el 14 de febrero, porque nada dice “feliz San Valentín” como reencontrarse con el cuaderno de actas.
La ministra explicó que lo ideal es empezar en marzo porque “no hace tanto calor”. Una afirmación audaz, casi poética, teniendo en cuenta que en marzo San Juan puede freír milanesas en el capot de un auto. Pero bueno, la intención es lo que cuenta.
Sobre modificar las vacaciones: ni hablar. “Los días son innegociables”, dijo, lo que es negociable es todo lo demás. Además, recordó una tragedia nacional: “Antes teníamos ocho feriados; ahora tenemos más de 20”. Una pesadilla para cualquier planificación, pero un golazo para cualquier escapadita de fin de semana.
A pesar de todo, Fuentes se mostró optimista. Siempre hay que ser optimista cuando uno arma calendarios que después la realidad se encarga de decorar con improvisación. Según la ministra, el año terminará “muy parecido a este”. Lo cual no sabemos si es promesa, amenaza o simple continuidad administrativa.
Pero ahí está: San Juan ya tiene calendario, intención y declaraciones.
Ahora solo faltaría la parte más difícil: que se cumpla.

