En el gran teatro de la vida moderna, donde TikTok es el nuevo ágora y los autos tienen más drama que una telenovela turca, emerge nuevamente el héroe trágico: Juan Cruz Rufino. Este joven cantor —probablemente armado solo con una guitarra, una libreta de excusas y un Fiat Uno Fire de procedencia dudosa— vuelve al ojo de la tormenta.
El último capítulo de su saga épica nos cuenta que Rufino habría comprado un auto… que, atención: estaba registrado a nombre de un difunto. No es broma, amigos. Esto no es solo un caso de compraventa: es un encuentro cercano del tercer tipo entre el mercado automotor y el más allá. Platón decía que el mundo sensible es una copia imperfecta del mundo ideal. Pues bien: aquí tenemos una copia imperfecta del Fiat Uno, registrado en el más allá.
Según el relato del denunciante, B.F., el trato fue simple: Rufino entregaría la moto Honda CG Repsol + $300.000 por el Fiat Uno. Lo que parecía una transacción mundana terminó como una parábola moderna sobre la confianza: el auto resultó poseído por un alma ya descansando en paz, y Rufino firmó un papel prometiendo devolver la plata… promesa que, hasta ahora, se ha perdido en el limbo digital.
La moraleja no podía faltar: la vida es como un contrato mal redactado —ambas requieren revisión, paciencia y, a veces, un abogado con café fuerte.
Mientras tanto, en redes sociales, la historia se volvió trending topic. Porque si algo aprendimos de Sócrates y de Twitter es que la verdad no importa tanto como el meme. Así, Rufino pasa de héroe a villano a influencer y a filósofo improvisado, todo en cuestión de semanas.
Recordemos también que Rufino no es nuevo en estos episodios judiciales. Ya en 2022 protagonizó un capítulo digno de una tragedia griega: violencia de género, probation, reparación simbólica… y ahora, en 2025, un Fiat fantasma. Quizá el Universo le está enseñando una lección sobre karma, contratos y la fragilidad de la confianza humana.
Y así, entre denuncias, escrache virtual y videos virales, Rufino nos recuerda algo profundo: la vida es breve, la justicia es lenta y, si vas a vender un auto, asegúrate de que no esté en otro plano existencial.

