Dicen que hoy en día hasta los uniformes pueden tener seguidores. Ese título curioso le cabe a Gabriel Héctor Riveros Alday (30), oficial de la Policía de San Juan, conocido entre colegas como “el policía tiktoker”. Pero anoche, su fama digital chocó con una cruda realidad.
Todo ocurrió cerca de la 1:45 h en el barrio La Estación, Rawson. Riveros iba en moto con su pareja cuando, al intervenir en un posible robo, la escena se precipitó: un menor de 16 años le disparó en plena calle. Tres tiros acertaron: dos en el tórax, uno en la mano izquierda. Ahora lucha por su vida en el Hospital Rawson.
Lo sorprendente no es solo la violencia del hecho, sino el contraste: alguien que se mostraba como “pastor motivacional” y “empresario” ante más de 13.000 seguidores en TikTok, también tenía tensiones arraigadas con la propia fuerza a la que pertenecía. En redes era crítico, incluso señalaba fallas y contradicciones de su entorno policial.
Su licencia “pasiva” llevaba casi dos años: sanciones por conducta, frenazos disciplinarios, escándalos silenciados. Pero las redes nunca olvidan —y mucho menos perdonan errores. Aquella noche, la viralidad del uniforme se transformó en noticia amarga. El menor que lo baleo es M.R., un adolescente de 16 años conocido en el ambiente delictivo como “El Mateito”, y es señalado como el autor de una agresión con arma blanca a otro menor en inmediaciones de calle Dr. Ortega y Frías. La víctima no denunció por temor, ya que el agresor infunde terror entre quienes lo enfrentan. Horas después, M.R. habría baleado al policía Héctor Gabriel Riveros Alday, quien se encuentra en estado crítico en el Hospital Rawson. El adolescente permanece prófugo y es intensamente buscado por las autoridades.

