En la última función del circo político barrial, Gramajo vivió su momento más épico: fue expulsado de la Unión Vecinal del Barrio Santo Domingo como si fuera un invitado no deseado en una fiesta de disfraces de los años ’80. Lo bloquearon más rápido que un troll en Twitter. El candidato a legislador nacional denunció que él y su equipo fueron víctimas de violencia y amenazas, porque en campaña al parecer, la diplomacia es opcional y la patada en la puerta, casi un requisito.
Y allí estaba el Agente Rumor, siempre al acecho, que ese día decidió tomarse la creatividad política muy en serio. Se disfrazó de juez de línea de fútbol, le levantó la bandera a Fabián granajo para que no entre a la Unión Vecinal del B° Santo Domingo, pero Gramajito no le dió bola, y entró…y ahí apareció el VAR y lo expulsaron
“La campaña me mostró cosas”, dijo Gramajo con cara de mártir. “Aparecieron prácticas de la vieja política… esas mismas que juramos dejar atrás pero que, sorpresa, siguen vivitas y coleando como el gato de tu vecina que nadie sabe de dónde salió”. Si Gramajo pensaba que esto era política seria, se topó con la versión política de una montaña rusa sin cinturón de seguridad… y sin frenos. Después se transformó en fantasma invisible, solo visible para quienes saben leer entre líneas de las redes sociales de los políticos, y flotaba cerca mientras Gramajo hablaba de dejar un mundo mejor a sus hijas. “Quiero que la política no asuste… aunque siendo honesto, todavía no descubrí cómo enseñarle a la gente a esquivar a los políticos con carnet de ‘vieja escuela’”, dijo Gramajo. El Agente Rumor, desde su posición fantasmal, añadió con voz de ultratumba: “Y si alguien pensaba que los fantasmas eran solo de Halloween, que sepa que en la política barrial hay más espectros que votos”.
Pero la cosa no terminó ahí: para el cierre, el Agente Rumor se presentó como un maestro Jedi con sable láser, repartiendo luz y sarcasmo entre los políticos. Cada amenaza y empujón que recibió Gramajo era respondido por un “¡Que la ética te acompañe, padawan!, y recordá lo que era Chimbas antes y después de Gramajo»!

