El presidente de la Unión Industrial de San Juan (UISJ), Ricardo Palacios, dejó de lado el traje y se calzó el disfraz de mártir fabril. Dijo, con tono de tango desafinado, que en Argentina estamos viviendo una “joda financiera”. Y sí, con esa frase nos convenció de que esto no es un país… es una fiesta de especulación al mejor estilo swinger…
Pero atención: lo dijo un empresario industrial, no un tuitero indignado desde el bondi. Y ahí es donde empieza la comedia trágica: se quejan del casino financiero… mientras hacen fila para cobrar el subsidio y remarcar los precios.
Producción en coma, empresarios llorando en 4K
Palacios se despachó con cifras que dan miedo:
“La demanda interna cayó un 30%, la capacidad ociosa llega al 40%…”
y las máquinas, pobres, ya no fabrican tornillos: fabrican excusas para no bajar los precios.
Plazo fijo mata fábrica… pero fábrica vive del subsidio
Según Palacios, hoy es más rentable poner la guita en un plazo fijo que abrir una fábrica.
Y ahí uno se pregunta: ¿Entonces por qué siguen pidiendo créditos blandos, promoción industrial, reintegros, subsidios al gas, la luz, el colectivo, la estampita de San Cayetano… y no bajan un miserable centavo del precio final?
Y ahi apareció el Agente rumor a los gritos: ¡Porque la mitad de la UIA está enganchada al Estado más que tiktoker al algoritmo…Critican la intervención estatal… pero si el subsidio no llega el 5, lloran como si les hubieran embargado el yate!.
Impuestos y otros monstruos que sí existen (pero no tanto como dicen)
Palacios también se queja de los “impuestos distorsivos”: ingresos brutos, el cheque, el IVA, el impuesto al sol, al aire, al suspiro…
Sí, hay carga impositiva. ¿Pero sabés qué no hay? Voluntad de competir en serio.
Porque si tanto te ahoga el Estado, ¿por qué seguís atado al oxígeno de papá Nación?
Hay empresarios que tienen más beneficios fiscales que boletas pagas. Y lo peor: usan eso para remarcar igual, como si el país fuera Noruega… pero con precios de Dubái.
También se quejó de los costos de transporte y la falta de infraestructura.
Y sí, claro, en un país donde mandar una caja de alfajores de San Juan a Buenos Aires cuesta más que el delivery de sushi en París, algo está mal.
Pero seamos justos: los industriales podrían poner algo de su parte también, ¿no?
Invertir, aunque sea, en una vereda para que no se caiga el operario. O dejar de tercerizar la culpa en «la coyuntura» como si fuera un malvado de Marvel.
Mientras tanto, la UISJ crece… como los precios
Palacios celebró que la UISJ pasó de 80 a 200 empresas asociadas.
Un aplauso para los que entraron, aunque muchos lo hicieron no para producir más, sino para ver si rascaban algún subsidio nuevo. Porque seamos claros: en este país, el que produce es héroe, sí… pero el que llora mejor, cobra más.
El sentido común político y la dignidad empresarial: dos especies en peligro de extinción
Palacios pidió que la política “se ilumine con sentido común”. Y nosotros pedimos lo mismo… pero para la dirigencia empresaria, que pide “condiciones” para invertir, pero cuando las tiene, no invierte nada y sigue facturando como si fuera 2002.

