Desde San Juan hasta el campo de batalla de los Juegos Panamericanos Junior en Asunción, Jenifer Bolado se transformó en leyenda. Apenas había llegado a su hospedaje cuando el destino le lanzó un desafío: un esguince de tobillo que podría haber cortado su sueño. Pero ella, con la determinación tallada en el corazón, se calzó el uniforme, apretó los puños… y se enfrentó a todo.
Pese al dolor que seguramente la acompañaba en cada paso, Jenifer entró en el tatami como una heroína dispuesta a demostrar que ni el más pequeño obstáculo puede opacar una llama verdadera. Su espíritu fue tal que estuvo a un solo paso de las semifinales, rozando la gloria con cada combate. Ese triple empate épico contra la rival de Bolivia y la de Nicaragua, decidido por diferencia de puntos, no frenó su entusiasmo —lo retrocedió, sí, pero no lo extinguió.
Con apenas 21 años, esta valiente sanjuanina se siente orgullosa de haber defendido los colores nacionales. Su sonrisa y agradecimiento hacia sus compañeras de equipo muestran que, más allá de luchar por medallas, ella lucha por el espíritu de contención y camaradería. Y ahora, con la mente firme, ya vislumbra su próximo gran salto: los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento en Rosario y, por qué no, su firme entrada en la élite de la categoría mayores… ¡es solo cuestión de tiempo antes de verla brillar aún más!

