Los oficiales tuvieron que llamar al Departamento de Drogas Ilegales, quienes seguro pensaron que estaban entrando a un club privado de jardinería alternativa. La justicia, al enterarse, no dudó y ordenó seguir la búsqueda con más allanamientos, porque cuando la vida te da un robo, a veces también te regala plantas.
Ahora queda la pregunta: ¿El ladrón venía por objetos o por un poquito de jardín? Mientras tanto, las plantas deben estar pensando: “¡Qué emoción, por fin nos visitan!”