SERGIO M. EIBEN:
Mercedes, gracias por acceder a esta charla. Te lo pregunto sin anestesia: ¿cómo definirías el manejo económico del gobierno de Milei?
MERCEDES MARCO DEL PONT:
Con una sola palabra: desastroso. Pero si me das tres, te digo: todo mal, todo. Es como si hubieran entrado al quirófano sin estudiar medicina y con una motosierra.
SERGIO M. EIBEN:
¿Y la supuesta estabilización? ¿La baja de la inflación?
MARCO DEL PONT:
Eso es humo para la tribuna. Bajan la inflación como si apagaras un incendio tirándole querosén: congelan todo a fuerza de recesión salvaje. La economía está planchada, sí, pero porque está muerta. La gente no consume, las empresas no producen, los comercios no venden. Y mientras tanto festejan un Excel con superávit trucho.
SERGIO M. EIBEN:
¿Superávit trucho?
MARCO DEL PONT:
Sí, Sergio. Lo maquillan licuando jubilaciones, pateando pagos, paralizando obras y ajustando a los sectores más pobres. Eso no es superávit. Es saqueo con retórica libertaria. Lo que hacen no es ortodoxia económica: es sadismo con planilla de cálculo.
SERGIO M. EIBEN:
¿Y el modelo a futuro?
MARCO DEL PONT:
No hay modelo. Hay un culto al derrumbe. Privatizan hasta el aire, rifan activos del Estado y entregan soberanía como si fuera delivery. Esto no termina en crecimiento ni en inversión: termina en tierra arrasada.
SERGIO M. EIBEN:
¿Ni siquiera hay un punto rescatable?
MARCO DEL PONT:
Ninguno. Y lo más grave es la indiferencia moral. No les importa el hambre, la salud, la educación. Gobernar así no es ideología, es desprecio por el otro. Y eso, Sergio, no se arregla con un cambio de gabinete: se arregla con un cambio de paradigma… y urgente.
SERGIO M. EIBEN:
¿Te imaginás sentándote a debatir esto con Caputo?
MARCO DEL PONT:
Si quiere debatir, que primero aprenda buenos modales, y que no se puede ajustar eternamente al que no tiene. Después hablamos.