Imaginate que en Argentina hay una casta VIP de expresidentes, vices y algunos personajes de la justicia que cobra jubilaciones millonarias. Es como si te dieran un premio por haber existido, sin hacer ningún trámite. ¿Edad mínima? ¿Aportes? ¡Qué va! Aquí aplica la ley Menem 1991, un combo ético-previsional que es un chiste con subtítulos suspicaces
Ahora el diputado Gerardo Milman, viene con su propuesta: derogar los artículos 1 al 6 (sí, los mágicamente sagrados) de la Ley Nº 24.018. Objetivo: Fin del Sistema Jubilatorio de Castas. Suena tan potente como el nombre de una banda de rock como «Jubilation for ever» se presenta esta noche en el Mocoroa
El proyecto establece que esas jubilaciones especiales se van a la papelera de reciclaje legal. Ya no hay rango VIP: ahora se jubilan como cualquier currante más. Tienen que tener edad, aporte y trayectoria. Eso sí: los que ya cobran podrán seguir con el combo vitalicio, pero nadie más entra al club. Según Milman, cada peso destinado a estas jubilaciones es un acto de injusticia redistributiva. Mientras millones laburan 30 o 35 años para acceder a una mínima de hambre, estos tipos cobran millones sin sudar la camiseta más de 4 años: Cristina Kirchner: cobrando jubilación = $35 millones brutos, o sea 139 jubilaciones mínimas mensuales. ¡Nada mal para no tener que laburar nunca más!
Alberto Fernández, el “último en sumarse”: arranca con $14 millones brutos ($10 millones en mano), y encima se lleva retroactivo de $32 palos. Que generoso el sistema, ¿no?
Mauricio Macri: fiel a la costumbre, $11 millones brutos.
Rodríguez Saá: presidente interino una semana, jubilado vitalicio veinte años. Salió por la puerta giratoria y entró directo a la anécdota. $10 millones brutos. ¡Corte y confección político!
Daniel Scioli: decidió aceptar un cargo ad honorem y mantener la jubilación. 9 millones limpitos y sin mover un músculo de la burocracia. Aplauso para la estrategia.
¿Qué dijo Milei y sus aliados libertarios?
Que el sistema es un despilfarro inmoral e incompatible con la austeridad. Que “gobernar no es sinónimo de jubilación vitalicia millonaria”. Que están dispuestos hasta a pelear en la Corte si es necesario. Después de todo, si al final gobernar era un pase VIP, volvemos al Club de los Vagabundos Gratis.
En conclusión
- Hay un sistema donde expresidentes (y sus familias) cobran millones como si fueran héroes nacionales, sin requisitos…
- Un diputado propone eliminarles el vip pass.
- Ahora, los jubilados de privilegio tendrán que responder al sistema igual que todos: edad, aportes y paciencias.
- ¿El mensaje? Los argentinos ya están hartos de pagar por privilegios que no piden permiso.

