Cada 28 de mayo, en Argentina se celebra el Día del Perro Sin Raza, una fecha profundamente especial que busca abrir los ojos y el corazón de la sociedad para abrazar con amor a los perritos mestizos, esos compañeros fieles que muchas veces la vida dejó a un costado, pero que jamás dejaron de amar. Este día nos invita a reflexionar sobre la adopción responsable y el inmenso valor que tienen los perros sin raza, esos “callejeritos” que merecen todo nuestro cariño.
El abandono de animales es un drama social más profundo de lo que muchos creen. Pero también, dice, los perritos que alguna vez conocieron el dolor del abandono, cuando son adoptados, se convierten en seres increíblemente agradecidos.
Esos ojitos tienen una capacidad especial para conectarse con el alma de quienes los adoptan. Son puro corazón, puro afecto.
Todavía hay gente que se niega a castrar a sus mascotas, aun cuando existen opciones gratuitas como los quirófanos móviles. Un perrito que fue criado en un hogar y luego termina en la calle enfrenta un destino tristísimo: no sabe cómo sobrevivir solo, cómo conseguir agua, comida, o simplemente cómo cruzar una calle sin peligro. Y mientras tanto, sin control de natalidad, siguen naciendo miles de cachorritos que no encuentran un hogar.
Por eso, la adopción responsable no sólo es un acto de amor, es también una misión social. No importa si un perro tiene “raza” o no. Además, los perritos adoptados pueden cumplir un rol emocional y social maravilloso. Su ternura, su empatía, su presencia constante y silenciosa son una medicina para el alma. Acompañan a personas mayores, llenan de vida hogares solitarios y hasta forman parte de terapias con niños y adultos. Son verdaderos ángeles de cuatro patas.
Adoptar un perrito es una promesa de amor. Y como todo amor verdadero, requiere compromiso. Es importante recordar llevarlo al veterinario, vacunarlo, alimentarlo bien, y sobre todo, no permitir que se reproduzca si no somos criadores responsables. Cada perrito no planeado puede terminar en la calle, y eso es algo que entre todos podemos evitar. Porque no hay amor más puro que el de un perrito adoptado.
¡Feliz Día del Perro Sin Raza! Que viva el amor perruno, sin etiquetas ni pedigrí, solo con el corazón.

