Lundin Mining ha tirado la bomba: “¡Miren lo que tenemos en el Proyecto Vicuña!” Y claro, San Juan ahora está como un perro persiguiendo una pelota, porque este anuncio de 13 millones de toneladas de cobre, 32 millones de onzas de oro y 659 millones de onzas de plata tiene a todo el mundo hablando. ¡Es más brillante que la sonrisa de un político en campaña! Pero, ¿qué significa todo esto para los sanjuaninos que sueñan con trabajar en la minería? Bueno, agárrate, que la historia apenas empieza.
Primero, los números: Vicuña está entre los diez mayores emprendimientos de cobre del mundo, lo que suena impresionante, hasta que te das cuenta de que esos 13 millones de toneladas de cobre no se van a convertir en un sueldo de un día para el otro. Sí, el oro suena tentador, pero no es como si te van a entregar una barra de oro en la puerta de tu casa el próximo lunes. No, no. El proceso de convertir todos esos minerales en trabajo real es más largo que una novela de 500 páginas.
Ahora, ¿cuánto hay que esperar? Se estima que dentro de unos dos años, cuando ya pasen por todas las etapas de prefactibilidad y factibilidad (esas palabras que suenan a trámites aburridos y burocráticos), podrían empezar la exploración. Dos años… ¡Eso es como si te prometieran que el chiste de la fiesta llegará dentro de un par de años, pero mientras tanto, te invitan a esperar con una bebida en la mano!
Y claro, mientras todo esto pasa, los sanjuaninos están ahí, mirando las noticias y diciendo: “¿Será que en dos años me dan un trabajo de minero? ¿O tendré que seguir esperando a que me den una pala y una sonrisa falsa en la oficina de recursos humanos?”. El dilema aquí es que, aunque el oro está brillando en el mapa, lo que realmente están esperando es que la minería brille en sus bolsillos.
Así que, a los que están ansiosos por que Vicuña se convierta en el nuevo paraíso laboral, les dejo una pequeña reflexión: la minería es como el amor a primera vista: parece prometedora, pero puede terminar siendo un largo y costoso proceso de ‘veremos’.

