En medio de internas no resueltas, los principales referentes del partido opositor piensan que ya no hay margen para bloquear el proyecto del Gobierno; mientras siguen con interés el futuro de la Justicia, se lanzan amenazas cruzadas en la ProvinciaAnte un presidente como Javier Milei que consideran “fortalecido” y la falta de señales de la sociedad para orquestar una resistencia política y callejera, en el peronismo piensan que la reforma laboral será aprobada por el Congreso sin tanta exigencia para el Gobierno. A lo sumo, consideran que los libertarios tendrán que hacer cambios en el aspecto impositivo para acomodar a los gobernadores y ceder aún menos a los gremios, ya que la CGT no encuentra apoyos para bloquear la iniciativa.
Según pudo saber LA NACION, aún en este escenario desfavorable, Unión por la Patria -la denominación del peronismo en el Congreso- presentará un dictamen de minoría con su propio proyecto de reforma laboral y luego, en el recinto, votará en contra de la iniciativa gubernamental. Lo hará como una forma de sentar postura, más que de articular un rechazo efectivo: “Creemos que el Gobierno ya tiene adentro las extraordinarias”, deslizó un dirigente de la primera línea opositora.
Con sus más y sus menos, ese análisis circula en los distintos espacios de UP. Tanto el kirchnerismo, como el massismo y el axelismo están enfocados, antes que en el combate de frente contra la reforma laboral, en el comienzo efectivo del año legislativo, después del primero de marzo. A partir de ese momento, entienden que el gobierno planteará una negociación por los pliegos de la Corte, la Procuración y los juzgados federales vacantes. Ahí proyectan un comportamiento más activo.

“Estamos dispuestos a dialogar, negociar y acordar, porque la Corte no puede seguir funcionando con solo tres jueces”, dijo una fuente del kirchnerismo, sin cuya anuencia no se conseguirían los dos tercios de los votos necesarios en el Senado para aprobar los pliegos de los cortesanos. Eso sí, en el entorno de Cristina Kirchner aclaran que la negociación tendría que hacerse “acotada a ese tema”, sin involucrar otros asuntos que dificulten el entendimiento.
Con la expresidenta limitada en términos operativos, dadas las restricciones de visitas y reuniones que le impone la Justicia en su departamento de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria, en el kirchnerismo asumen que se pueden reconstruir los puentes que se habían tendido con el gobierno cuando se negociaron los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Aquellos contactos resultaron infructuosos, pero dejaron interlocutores de confianza entre el oficialismo y la oposición.
El repliegue del peronismo en el rechazo a la reforma laboral y la intención de levantar la mirada hacia las sesiones ordinarias del Congreso parten de un diagnóstico político compartido puertas adentro del principal partido de oposición, que se resume en una frase: “Milei está fortalecido”. Una imagen terminó siendo inapelable para algunos dirigentes con sesgo pragmático: la forma en que se movió el Presidente en el festival popular de Jesús María, donde contó con el beneplácito del público.

