Un club de fútbol poderoso gobernado por un capo feudal y popular idolatrado otrora. Entre la mafia y el fracaso no hay distancia. ¿Y por AFA como andamos?
Habrían traficado exámenes resueltos para acceder a residencias médicas. La irregularidad es manifiesta. Los perjudicados; los estudiantes honestos.
Pasan a disponibilidad a 24 policías de la provincia de Buenos Aires -supuestamente-por haber confraternizado con Maximiliano Bondarenko, ex policía retirado, y candidato de la La Libertad Avanza. ¿La venganza como método y mensaje?
Según el ministerio de seguridad bonaerense no fue confraternidad sino desestabilización planeada contra la cúpula policial. El peronismo provincial se configuró para las elecciones entre insultos y bravuconerías.
El hijo de la ex presidente y el gobernador subidos a un ring desagradable, plagado de gritos y acusaciones. Precarias sociedades electorales por conveniencia. La voluntad de poder puede más que todas las convicciones. ¿O es el negocio del poder el que los aúna?
Una banda de obsecuentes e insultadores virtuales, a-críticos y oficialistas dispara más insultos que nunca por haber quedado fuera de los cargos electivos en la provincia. ¿No atiborraban las redes con agresividad militante solo por convicción? ¿Qué sumaban aquellos dardos y el culto a personalidad interesado?
Los triunfadores libertarios de la interna, por su parte, se parecen demasiado al peronismo de siempre. ¿Para vencer al monstruo tan temido hay que mimetizarse tanto con los adversarios? ¿Negocios sospechosos ensuciarían las manos del neomenemismo recargado en el poder?
Llega un embajador de los Estados Unidos con altavoces antichinos, y brotan dudas sobre eventuales inversiones orientales en diversas provincias. Entre Trump y el oro de Pekín, el equilibrio es inestable.
El presidente y la vicepresidente viven en mundos opuestos y enfrentados. Ella no forma parte del gobierno, se ha dicho oficialmente.
No prevalece el amor y no los une el espanto. Todo los distancia. El enojo mutuo es exponencial.
La vida cotidiana atraviesa infiernos que no son excepcionales.
Un médico Pablo Ghisoni estuvo tres años preso encadenado vilmente por acusaciones de abuso sexual agravado contra sus propios hijos. Era falso. Uno de sus hijos, Tomás, creció, evaluó, pensó, recordó y al fin contó la verdad. Su madre los había manipulado para mentir de ese modo atroz.
Un degenerado ofrecía en Salta dinero a niños para que le enviaran fotos íntimas. Es abuso sexual. Y chicos a la intemperie de su celular. Es un caso descubierto por la madre de una de las víctimas, pero además es una plaga extendida. Hay casos ocultos y a granel.
Hay temas de fondo, circunstancia que constituyen la plataforma de innumerables males. La ignorancia comprobada es creciente.
Diversas estimaciones verifican que existe una reducción de las palabras utilizadas -en promedio- por los Argentinos, aunque sería un fenómeno global. En castellano una persona usa en promedio entre 500 o 1000 palabras del idioma. Pero los jóvenes habrían reducido el habla a 250 palabras en promedio. Una persona culta maneja 2000 palabras, y alguien excepcional, Borges por ejemplo, podía manejar hasta 5000 palabras.
Son estimaciones porque el idioma es un flujo dinámico, sin embargo, la condensación de términos obedece a diversos factores: la necesidad de achicar los textos en las redes, cierta simplificación que exigiría una de las dimensiones de la comunicación mediática, urgida de atraer la atención, y también un predominio de la confrontación por sobre la argumentación.
Se supone que tienen mayor rendimiento los enfrentamientos verbales que la más ardua y de pronto morosa polémica argumental.
Hay un efectismo lingüístico que jibariza los intercambios, se achican los cerebros lexicográficos. Se impone un habla poblado de agresiones grandilocuentes y una baja de ideas consecuentes, una reducción del coeficiente intelectual general embebido del simplismo verbal.
Ese tobogán confluye en una herida sobre la calidad de la convivencia, en una infección que aproxima otras infecciones; el triunfo de la cuadratura del analfabetismo funcional.
Una derrota colectiva en la que coinciden de manera viciosa la violencia, la feudalización del fútbol, el empobrecimiento de la disputa política, y también las acechanzas que rompen con mala fe la convivencia familiar.
Hay una crisis cultural. No está referida esa crisis a la cultura de la torre de marfil.
Al contrario, es un trasfondo, una ciénaga donde las palabras rotas, y la educación maltrecha hunden lo mejor y reflotan lo peor.
La decadencia fluye más allá y más acá de la coyuntura política.
Y una pulseada crucial.
El affaire de los exámenes lo refleja dramáticamente
O ganan los farsantes que se copian porque no estudian.
O vencen los mejores, los que se esfuerzan, los que asumen la responsabilidad de la honestidad.
Es lo siniestro o lo vital.
La ignorancia es el delirio porque no razona, Impone por prepotencia del vacío mental. Porque el delirio de la ciénaga de la ignorancia es un patíbulo para todos.
Hay un libro tremendo y maravilloso de Albert Camus: La caída. Un caminante observa como una mujer se arroja desde un puente a un río helado. Ni siquiera se da vuelta. Sigue de largo en su letal indiferencia.
O reparamos en la caída.
O nos caemos todos.

